El día del ascenso del CD Tenerife

El viernes 1 de mayo, festivo en toda España. Difícil encontrar una fecha mejor para un ascenso.
El CD Tenerife volvía a Segunda División después de una temporada anterior marcada por el ruido: cambios, destituciones y una sensación constante de estar lejos de lo deportivo. El descenso a Primera RFEF (la antigua Segunda B) fue la consecuencia de todo eso.

Fue un año extraño también para quienes lo contamos desde fuera. Entrenadores que iban y venían, fichajes, ruedas de prensa… y hasta los juzgados.
La llegada de Álvaro Cervera al final de temporada mejoró el rendimiento, pero el margen ya era demasiado corto.
Esta temporada, en Primera RFEF, el equipo cambió. Poco a poco fue encontrando estabilidad hasta colocarse en una posición que permitía mirar al ascenso del CD Tenerife con cierta ventaja.

Fue un día entero. Desde horas antes del partido hasta muy tarde en la noche, cuando muchos seguían esperando para ver pasar a su equipo, a sus jugadores, a su entrenador.

Por un momento, aunque fuera breve, toda esa tensión acumulada desapareció. La celebración del ascenso del CD Tenerife se extendió más allá del estadio, en la calle, entre su gente.
No soy aficionado al fútbol, ni experto en lo que pasa dentro del campo pero esto no va de si te gusta o no el fútbol, ni de si apoyas más o menos a este equipo. Va de su gente, de quienes estaban allí con las caras pintadas, nervios, alegría contenida, gente llorando. Aficionados que han estado un año junto al CD Tenerife esperando este momento.
De eso va el fotoperiodismo, de la gente. (esto es algo que me digo a mi mismo)
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Felicidades, Tete.